A los medios de comunicación: No somos violentos.

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PETICIÓN A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

En la coyuntura actual de polémica en torno al Proyecto de Reforma a la Ley 30, los estudiantes firmantes queremos llamar la atención sobre la importancia de que las manifestaciones sean vistas como invitaciones al debate. Creemos que en el debate está la solución a la crisis generada por la Reforma educativa.

Lamentablemente, actos violentos aislados han eclipsado las manifestaciones y han permitido que sean malinterpretadas como disturbios sin sentido. Por eso, en la presente petición rechazamos los actos violentos y rechazamos la mala interpretación que algunos medios de comunicación les dan a las manifestaciones a partir de esos actos.

 

¿Qué nos motiva a escribir esta petición?

Consideramos necesario destacar la importancia de debatir la Reforma a la Ley 30. Para lograrlo, confiamos en la utilidad de manifestaciones pacíficas que ayuden a visibilizar la crisis de la educación superior. Sin embargo, encontramos dos obstáculos: la violencia y la mala interpretación que algunos medios de comunicación les dan a las manifestaciones.

La violencia y la mala interpretación causan que las manifestaciones sean estigmatizadas –que sean vistas como actos esencialmente violentos, como actos sin sentido o incluso que sean ignoradas–. No debemos permitir que se piense equivocadamente que la comunidad universitaria no está dispuesta a entrar en diálogo, cuando precisamente el sentido de las manifestaciones es llamar la atención sobre la importancia del debate con argumentos.

Es posible lograr un avance si señalamos la necesidad de superar estos dos obstáculos. Sólo hace falta promover las manifestaciones pacíficas y encontrar medios de comunicación equilibrados que inviten a toda la población al debate en torno a la crisis de educación superior.

 

¿Qué entendemos por “actos violentos”?

Reconocemos que hay controversia con respecto a qué es catalogado como “acto violento”, y con respecto a si es aceptable algún tipo de violencia en las manifestaciones. Sin embargo, creemos urgente la necesidad de superar las controversias y unir filas contra actos que indudablemente son violentos, actos que ponen directamente en riesgo de lesiones físicas a cualquier individuo de la población –manifestantes, fuerza pública, transeúntes, etc.–.

No podemos seguir callando ante el uso de papas bomba en las manifestaciones, el uso indiscriminado de gases lacrimógenos, o el lanzamiento de piedras y ladrillos que pueden herir a otras personas. Rechazamos todos estos actos violentos, e invitamos a la población a oponernos con vehemencia a estos actos. No olvidemos que esta terrible violencia ha causado en ocasiones la muerte de estudiantes y de policías, además de dejar muchas personas heridas.

 

¿Por qué nos oponemos a los actos violentos?

Quienes abogan por salidas opuestas entre sí a la crisis de educación superior consideran que tienen en sus manos mejores propuestas, es decir, que tienen mejores argumentos. Si se trata entonces de una confrontación de argumentos, ¿para qué la violencia? La violencia sólo entorpece una discusión argumentada.

Incluso si el desacuerdo es ocasionado por visiones políticas opuestas –pensamiento de izquierda o de derecha– la violencia es inútil en este caso: no nos permitirá llegar a consensos sino a imposiciones, y entonces dejará a su paso una gran cantidad de personas inconformes. Sólo hace falta recordar la situación que nuestro país atraviesa desde hace décadas: confrontaciones armadas que han ocasionado muchas muertes y un gran sufrimiento para todos los colombianos.

Por eso es necesario que nos opongamos a la violencia. Tenemos a nuestra disposición formas pacíficas y efectivas de manifestarnos: podemos salir a la calle y convencer a los otros de la importancia del debate, o podemos acudir a otros modos de protesta que no afecten la integridad física de ninguna persona. Entonces, ¿para qué lanzar una piedra o lastimar con un garrote?

 

¿Por qué decimos que algunos medios de comunicación malinterpretan las manifestaciones?

Es cierto que el pasado 12 de octubre ocurrieron actos violentos. Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿cuántas personas en total se manifestaron? ¿Y cuántos protagonizaron disturbios? Según datos de ElTiempo.com (ver links), en Bogotá el estimado de manifestantes fue 10000 y sólo 40 personas protagonizaron disturbios. Es decir, los violentos equivalen al 0,4% de los manifestantes. Por si este bajo porcentaje no fuera suficiente para mostrar que los violentos son una muy pequeña minoría, hay que decir que no necesariamente participan en la marcha: pueden llegar al final y congregarse en una zona estratégica, y poner en riesgo a todos los manifestantes.

Entonces, ¿por qué algunos medios de comunicación destacan los actos violentos, y dejan en segundo plano manifestaciones en las que participan decenas de miles de personas?, y más allá, ¿por qué algunos medios de comunicación no destacan el motivo que lleva a tantas personas a manifestarse?

Lo más curioso es que recientemente hemos tenido varios ejemplos de manifestaciones completamente pacíficas que muchos medios de comunicación ni siquiera mencionaron. Para nombrar sólo un ejemplo, el miércoles 12 de octubre se realizó en la Universidad Nacional –sede Bogotá- una multitudinaria ‘besatón’ en la que estudiantes utilizaron besos y cantos en la vía pública para manifestarse en contra de la Reforma a la Ley 30. Este evento fue completamente ignorado por muchos medios de comunicación..

 

¿Por qué nos oponemos a la mala interpretación que algunos medios de comunicación les dan a las manifestaciones?

Los medios de comunicación que se presentan a sí mismos como imparciales están obligados a informar de forma transparente. De lo contrario, no contribuyen a un debate crucial para el futuro de la educación superior, en la medida en que no presentan adecuadamente las posturas de las distintas partes. ¿Qué beneficio podemos obtener de la labor de sectores que dificultan la realización de un debate necesario para el progreso de la educación superior?

E incluso si se promoviera con eficacia la no-violencia en las manifestaciones, y miles de personas salieran a las calles y rechazaran actos violentos, no se lograría lo suficiente teniendo como informadores a medios de comunicación que ponen en segundo plano las manifestaciones pacíficas –e incluso las ignoran– y destacan los enfrentamientos aislados.

 

¿Cuál es nuestro objetivo con esta petición?

Esta petición servirá para expresar públicamente nuestra oposición a la violencia, lo cual contribuirá a un debilitamiento de los actos violentos y enfatizará el carácter pacífico de las manifestaciones. A su vez, confiamos en que la petición enfatizará que algunos medios están malinterpretando las manifestaciones y que es urgente la labor de periodistas más equilibrados. Todo esto con el fin de destacar la importancia del debate en torno a la crisis de educación superior.

 

¿Cómo puedes ayudar?

Firmar esta petición es una forma de ayudar, en la medida en que así rechazas explícitamente la violencia y la malinterpretación. También puedes darla a conocer –por ejemplo, en Facebook o en Twitter– para ayudarnos a sumar más firmas y fortalecer el rechazo a la violencia en las manifestaciones y la mala interpretación.

 

Firmo para rechazar la violencia en las manifestaciones en torno a la Reforma a la Ley 30, y rechazar la mala interpretación que algunos medios de comunicación les dan a estas manifestaciones.

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Nota: Las donaciones que pide ipetitions son opcionales y están orientadas al funcionamiento de la página. Así es posible mantener la página sin publicidad. No es necesario donar para firmar esta petición.


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